El viaje duró más o menos un día hasta el aeropuerto de Adolfo Suarez de Madrid.
Una vez allí el clima no desvariaba mucho de el de Cuba por lo que eso no fue un problema, si el cansancio que teníamos.
Salimos del aeropuerto cogimos un taxi y nos fuimos para Toledo pasando por la misma autopista y por los mismo campos de olivo que a la ida.
En la llegada España no había cambiado nada la verdad, y sinceramente España es en el país que he nacido, crecido y donde quiero morir porque amo a mi país por encima de los otros, tendremos cosas malas pero las cosas buenas superan a los que hemos visitado.
Un placer haber sobrevolado medio mundo con mi gente y haberme echado esas risas con ellos, también hemos pasado momentos duros pero los hemos sabido llevar con madurez y para eso hicimos este viaje principalmente para volver a España como hombres.
Os Quiero.
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